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domingo, 26 de diciembre de 2010

Gruppen, de Stockhausen

Hoy no sé como empezar. Como estamos de celebraciones familiares podría empezar deseando buenas nuevas y  tal, que es lo que se suele hacer, pero para luego hablar de Gruppen, que no tiene nada que ver... pues vosotros diréis. Pensaba yo que es curioso como nunca me dejo llevar por las tradiciones con lo que la música y las diferentes tradiciones se han relacionado entre sí a lo largo de la historia... Hoy podía hablar del oratorio de navidad, de algún villancico renacentista, de una ensalada de Mateo Flecha, de mil cosas, pero voy yo, y me pongo a hablar de Gruppen. Aunque eso también está bien, ¿no?

Stockhausen era un tipo bastante peculiar. Ahora todo el mundo le conoce por las declaraciones que hizo a raiz del atentado contra las torres gemelas, lo que hizo que su hija renunciara a su apellido, pero antes de eso ya había soltado algunas perlas como decir que él no es de la Tierra, sino que nació en Sirio, que allí juagaba con Mozart cuando ambos eran pequeños y ni que decir tiene, ambos habían sido los únicos genios verdaderos que había conocido la música. Todo esto lo achacan unos a que Stockhausen se hacía el loco para vender una figura excéntrica como ya había hecho antes, por ejemplo, Dalí pero que en el fondo era un tipo de lo más normal, y otros decían que efectivamente estaba como las cabras, y que una carencia de litio en el cerebro puede justificar ese tipo de delirios. Yo, evidentemente, no lo sé, pero lo que sí que sé es que en el terreno musical hizo grandes obras y grandes avances.

Stockhausen empezó a trabajar con Boulez. De hecho eran compañeros en el conservatorio y juntos crearon ese lenguaje tan cinuentero que llamamos serialismo integral. Yo ya he hablado del serialismo integral en otras ocasiones dentro de este mismo blog, pero nunca está de más recordarlo. Lo que hicieron estos dos tipos en los años cincuenta fue tratar de serializar todos los elementos de que se compone la música. El serialismo dodecafónico había serializado todas las alturas. Creaban una melodía de doce notas que podía trasportarse a cualquier altura, o podía invertirse (hacer algo parecido al negativo de una melodía) o podía leerse de atrás hacia adelante o incluso leerse de atrás hacia adelante la inversión en lugar de la melodía original. Todo esto puede parecer muy matemático, pero en verdad eran las cosas que se hacían con los temas en el barroco, que ahora que lo pienso era una música también acusada de ser cerebral y poco intuitiva. El caso es que extrayendo el material melódico de esas tablitas que salen a partir de la melodía original de doce notas, tenemos una música dodecafónica. Lo que hicieron los serialistas integrales fue crear, además de esa primera tablita de melodías otra diferente con las duraciones de las notas y otra con los modos de atacar a la nota y otra más con las intensidades, por lo que prácticamente cada nota era totalmente diferente a la anterior. El concepto vino muy bien para romper con lo que se había estado haciendo antes y que tanto a estos compositores como a muchos otros les traía imágenes a la cabeza que no querían recordar (hablo de la II guerra mundial), pero como os decía la semana pasada, ofrecía un resultado tremendamente monótono y gris. El concepto fallaba en varios puntos que ya desde el mismo principio fueron criticados. Por un lado el hecho de que el oyente no puede guardar, por mucho entrenamiento que tenga, toda esa información en su cabeza para luego relacionarla y encontrar un sentido objetivo a la pieza, como sí puede hacer con otros estilos, tanteo anteriores como posteriores, y la segunda crítica que recibieron fue que organizar todo en torno al número doce cuando se estaba empezando a trabajar con el ruido y la electrónica donde las posibilidades son literalmente, infinitas, tampoco tenía mucho sentido. Así que, tanto Boulez, como Stockhausen, como cualquier compositor con talento, no diré que lo abandonaron, pero sí que tuvieron la técnica como un recurso más del que echar mano en un determinado momento.

De todas formas, Stockhausen, a parte de desarrollar una técnica nueva, había estado siempre pensando en convertir la escucha en una esperiencia más allá de la música. Para él era muy importante que el oyente se sintiera como parte integrante de la pieza musical y no como un simple espectador que va y recibe. Experimentos así hizo a montones. Normalmente distribuía a los músicos por la sala creando espacios envolventes. Quizá este Gruppen fue uno de sus primeros trabajos y por tanto no es especialmente llamativo. Ahora alguien me dirá que experimentos así se hacían ya en el renacimiento cuando se interpretaban piezas para doble coro creando efectos en estéreo (en el siglo XVII!) pero esto no tiene nada que ver. Gruppen es una pieza donde se utiliza principalmente el serialismo integral, pero donde dicha técnica es abandonada también en determinados puntos en pos de una necesidad expresiva. Está escrita para tres orquestas, con tres directores, uno para cada orquesta. Las tres orquestas se colocan en semicirculo alrededor del público y al revés de como se suele hacer, los músicos dan la espalda al público, puesto que los tres directores tienen que verse entre sí. Se trata de tres bloques sonoros, cada uno de los cuales tiene su propia música, podríamos decir que es algo así como Música de Macro cámara. Bueno, el término me lo acabo de inventar, así que no le hagáis mucho caso. Luego también es curioso que dependiendo de donde se siente el espectador, escuchará la pieza de una forma o de otra. Hace algunos años, se estrenó esta pieza en España, y el lugar elegido fue el auditorio nacional. Los que estuvimos allí, bastante pocos dicho sea de paso, pudimos escucharla dos veces precisamente para poder disfrutarla en dos puntos distintos de la sala y notar como la percepción cambia. La experiencia en directo es bastante buena.

Luego Stockhausen siguió trabajando con este concepto de llevarse la música por otros caminos. Empezó a mover a la orquesta también en altura, haciendo que el sonido se mueva de un lado para otro, moviendo a los espectadores como comentaba antes, y quizá uno de sus experimentos más agresivos fuera la música en el espcaio esférico, planeada para la exposición universal de 1970, donde un espacio esférico contenía altavoces por todas partes, situándose el espectador en medio, percibiendo así el sonido por arriba, por abajo, por los lados, atrás, alante.... Y también el más llamativo, el cuarteto de los helicópteros, donde conseguía que el sonido se moviera en el espacio, arriba, abajo, alante, atrás... No olvidemos que dentro de cada helicóptero se encontraba un instrumentista de cuerda tocando su instrumento amplificado. Mucha gente piensa que la pieza está escrita para helicópteros, pero no es así. Es sólo un inofensivo cuarteto de cuerda que se mueve.

Y creo que ya me he enrollado bastante. Sólo me queda decir que Gruppen fue escrita entre 1955 y 1957, y estrenada en 1958 teniendo como directores al propio Stockhausen, a Boulez y a Maderna. Os dejo indexado el video de una versión más moderna con la primera parte. Si queréis seguir escuchando, buscad la segunda y la tercera por ahí.



Y nada más. Que felices fiestas y que si habéis llegado hasta aquí y os ha gustado, podéis agradecérmelo con un comentario, que siempre gusta recibirlos. Y si no sabéis qué escribir, pues dejadme un donativo a través de mi cuenta Pay-Pal. :-)

Hasta el año que viene!

sábado, 16 de octubre de 2010

Klavierstück IX, de Stockhausen

¿Qué tal?
Nunca he hablado de Stockhausen en este blog. Qué cosas...
Stockhausen fue un tipo bastante peculiar. Nació en Alemania en 1928. Después de vivir una infancia un poco dura durante la segunda guerra mundial, se hizo músico. Estudió piano, oboe, violín, composición...
El caso es que terminó en Francia estudiando con Messiaen, y teniendo por compañero de clase al mismo Boulez, y entre los dos seguro que le crearon más de un quebradero de cabeza al pobre de Messiaen.
Cuando Messiaen creó el "modo de valores y de intensidades" les dio la clave a ellos dos para crear una música totalmente nueva, que rompiera un poco con todo el pasado. Venían de una Europa devastada por la segunda guerra mundial, y querían tener una música que estuviera totalmente alejada de su propio recuerdo. Además de que el régimen nazi había impuesto también unas normas musicales, y crear una música nueva les venía bien para mostrar su rechazo a un régimen dictatorial que ya se había extinguido. Esta música y esta novedad fueron bastante bien recibidas por el mundo musical y también por los poderes políticos, lo que les dio bastante fama y prestigio. Stockhausen volvió a Alemania, donde se hizo cargo del laboratorio de música electronica de Colonia, y allí conoció a Ligeti y bueno, pasaron más cosas, pero ahora no vienen al caso.
Evidentemente, Stockhausen no se quedó parado en ese nuevo lenguaje que le había dado fama y prestigio. En el siglo XX todo nos fue a velocidad de vértigo, y el serialismo integral (que es así como se llamaba este nuevo lenguaje) se quedó un poco obsoleto, por lo que aquellos compositores que quisieron seguir utilizándolo tuvieron, obviamente que evolucionar la técnica.

Stockhausen también se interesó mucho por la música electrónica, por los aspectos tímbricos, y sobre todo por los aspectos espaciales de la música. Poner un músico delante del espectador, otro músico detrás y dos encima, por ejemplo. De hecho, fue este gran interés por la espacialización lo que le llevó a componer el famoso y muy polémico "Helicopter quartet", donde los cuatro integrantes de un cuarteto de cuerda están en cuatro helicópteros diferentes, y así el sonido se mueve de un lado para otro de un escenario gigante, que obviamente, suele ser un campo. La experiencia en directo debe ser brutal!.

Sin embargo sí quedó un resto de ese serialismo integral en toda la música de Stockhausen, que viene a ser un riguroso control sobre todos y cada uno de los parámetros de que se compone la música. Recordemos que el serialismo integral viene a serializar no sólo las alturas, sino también las duraciones, los modos de ataque y las intensidades.

En este Klavierstück IX, Stockhausen juega con todas las sonoridades que produce un acorde. Una pieza casi espectral, donde comenzamos con un acorde de cuatro notas  que se repite un número bastante grande de veces. 128, creo. las 128 en un diminuendo. Tras una pausa, el acorde vuelve a repetirse otro número grande de veces, pero menos grande ¿35?, y otra vez más. y más, y más... poco a poco el acorde va diluyéndose y el piano se va dirigiendo hacia el agudo, donde se juega a recrear esas sonoridades que comentaba....

Hoy no tengo ganas de subirla, así que os cuelgo el video.

Ea

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