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jueves, 21 de mayo de 2009

El cuarteto para el fin del tiempo, de Messiaen


No sé como empezar el comentario de hoy. Siempre comienzo de la misma manera, que si nosequién nació en nosedonde, y que tuvo una infancia difícil y que nosecuantos. Así que el hecho de empezar diciendo que no sé como empezar, me facilita las cosas, porque ya he empezao.

El caso es que Messiaen era francés. Y vivió la segunda guerra mundial. Y cuando los alemanes invadieron Francia le hicieron prisionero de guerra. Y lo llevaron a un campo de prisioneros. Y debió de ser muy duro. Allí Messiaen consiguió algo de confianza con un oficial (o suboficial, o lo que sea) y éste, al enterarse de que Messiaen era compositor le facilitó papel pautado. Messiaen seguro que pensaba que se acababa el mundo, pero de alguna manera, debía pensar también que escribir música le ayudaría a sobrellevar la situación. Allí en el campo de prisioneros había también un clarinetista, un pianista y un chelista. Además estaba Messiaen que tocaba el piano. Así pues, Messiaen decidió utilizar estos cuatro instrumentos para crear algo. Y debió pensar: Con un poco de suerte, lo estrenamos aquí. Así, casi sin darse cuenta, creó una de las piezas de música de cámara más importantes de toda la historia.

Se basó, o se inspiró en el capítulo X del apocalipsis de San Juan:
"He visto un ángel pletórico de energía, descendiendo del cielo, revestido de nubosidades, con un arco iris sobre la cabeza. Su cara era como el sol, sus pies como palomas de fuego. Posaba su pie derecho sobre el mar, su pie izquierdo sobre la tierra, y se sostenía derecho tanto sobre el mar como sobre la tierra, levantó la mano hacia el cielo y juró por Aquel que vive por los siglos de los siglos, diciendo: “Ya no habrá más tiempo pues en el día de la trompeta del séptimo ángel, se consumará el misterio de Dios."

Lo estructuró en 8 movimientos, creando diferentes combinaciones instrumentales en cada uno de ellos. Él decía que si bien el número perfecto es el 7, haciendo referencia a los seis días de la creación, más el sábado de descanso, un 8º movimiento haría referencia a la eternidad. Algo así como el descanso eterno.

Por otra parte, este cuarteto es un perfecto ejemplo para entender el lenguaje musical de Messiaen. Por una parte, su amor por los pájaros. Nada más empezar el cuarteto, podemos escuchar un mirlo. A Messiaen, ornitólogo, le gustaba transcribir cantos de pájaros diferentes y utilizarlos en su música, a veces, como es el caso con fines programáticos, y otras veces sólo con fines estéticos. También le gustaba utilizar elementos modales, pero no cogía cualquier modo de la tradición (ya sea occidental o no). A él le gustaban aquéllos que denominó "Modos de transposiciones limitadas" es decir aquéllos que sólo se podían trasportar un número limitado de veces, porque en seguida nos encontraríamos con la misma serie de sonidos (solo que empezando por otro) esto quizá sea algo difícil de entender para el no iniciado, pero el resultado es una música totalmente cristalina y estática, careciendo de direccionalidad armónica. Por otra parte, también le gustaba bastante utilizar modos rítmicos que pudieran leerse tanto hacia alante como hacia atrás. Algo así como un palíndromo rítmico, buscando el mismo objetivo, crear un estatismo musical.

Al final, el resultado es de una fragilidad extrema. Podríamos pensar que un cuarteto "para el fin del tiempo", basado en el apocalipsis podría resultar más bien apocalíptico. Sin embargo, la realidad es bien distinta. El cuarteto, entero, es de una belleza absoluta. Casi como si Messiaen quisiera darles a sus compañeros de prisión una esperanza para seguir viviendo.

Fue estrenado en el mismo campo de prisioneros, el 15 de enero de 1941. Al violoncello le faltaba una cuerda, el mecanismo del piano apenas funcionaba y las teclas no subían después de ser presionadas, y la temperatura era de varios grados bajo cero, pero Messiaen percibió, ante una audiencia de 5000 personas entre las que había gente procedente de todas las clases sociales distintas, que nuna le habían escuchado con tanta atención y comprensión.

Eso le hace a uno reflexionar.

viernes, 13 de febrero de 2009

Sinfonía Turangalîla, de Messiaen



Hace poco me enteré de que Leela, el personaje de “Futurama” se llama así por la sinfonía Turangalîla de Messiaen. Ese día me dije: De esta sinfonía debería hablar en mi blog. Parece ser que en verdad, la muchacha de un solo ojo de la serie en realidad tiene un nombre compuesto. Turanga Leela. Pero todo el mundo le llama Leela, que es más corto (y más comercial). Los creadores de esta serie eligieron el nombre de manera consciente, puesto que esta sinfonía es la primera obra de música seria que utiliza unas ondas martenot, un instrumento que antecedió al sintetizador y que fue bastante famoso en las bandas sonoras de las películas de ciencia ficción de serie B de los sesenta y setenta.

Messiaen escribió esta sinfonía en 1948, cuando tenía, si la memoria no me falla, 40 años. Es una sinfonía grande, muy grande, de 10 movimientos. (Lo normal son 4 ó 5 como mucho. Mahler había escrito la 3ª sinfonía con 6 movimientos, pero 10…, yo nunca lo había visto). Además es para una orquesta muy grande, y con casi un piano solista. Aunque después nunca se oye.

El caso es que toma cierta idea de la leyenda de Tristán para construir esta sinfonía. (Si no conoces la leyenda de Tristán, en este mismo blog se explicó hace un tiempo. Busca por Wagner). Turangalîla es una conjunción de dos palabras del sánscrito, que quiere decir más o menos, “Los pasatiempos de la mente”

Antes dije que tiene 10 movimientos. De ellos, tres llevan el nombre “Turangalila”: el III, el VII y el IX. Además encontramos dos cantos de amor, que corresponden a los movimientos II y IV, otros tres movimientos que son “Juego del canto de las estrellas”, “Jardín del sueño de amor” y “Descubrimiento del amor”, precedido todo por una introducción y postludiado por un movimiento final. La estructura queda, pues, como sigue:

I - Introducción
II - Chant d´amour I
III - Turangalîla I
IV - Chant d´amour II
V - Joie du sang des étoiles
VI - Jardin du sommeil d´amour
VII - Turangalîla II
VIII - Développement de l´amour
IX - Turangalîla III
X - Final

La sinfonía fue encargada a Messiaen por Koussevitzsky, el mismo que encargara años atrás a Bartók el concierto para orquesta. Pero finalmente fue estrenada por Leonard Bernstein, que tenía por entonces 31 años.

Quizá debería hablar aquí del lenguaje musical de Messiaen. Hablar de su concepción del ritmo, de los modos melódicos, de la influencia de las músicas no occidentales, de los modos rítmicos no retrogradables, de su amor por la naturaleza, del canto de los pájaros, de la religiosidad de Messiaen, del canto gregoriano, de sus años como prisionero de guerra… pero algo me dice que esta vez es mejor dejarlo así.

Quizá esta música sea mejor, simplemente, escucharla

Sinfonía Turangalîla. Introducción

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