domingo, 6 de marzo de 2011

Música para los reales fuegos artificiales, de Händel

Hoy estamos muy acostumbrados a escuchar que la música es un lenguaje de comunicación, que la música es un vehículo que utiliza el compositor para expresar lo que siente, que la música sirve para expresar sentimientos y cosas por el estilo, pero esto no siempre ha sido así. Hace muchos años, la música por sí misma sencillamente no expersaba nada. SI alguien quería decir algo, entoces utilizaba la palabra, y si lo que quería decir era muy aburrido, o poco interesante, entonces a lo mejor le ponía música. Cuando se hacía música vocal, lo importante era el texto y la música era alegre o triste según la alegría intrínseca al texto.

Esto empezó a cambiar precisamente con Händel. Suele decirse que Händel fue el primer hombre que se decidió, por un lado a favorecer los gustos del público por encima de los de los nobles para los que trabajaba, en la música para actos oficiales y demás cosas parecidas, y por otro lado fue el primero que quiso utilizar la música como un elemento vehicular para comunicarse con este público.

Händel había nacido en 1685. El mismo año que nacieron otros dos grandes compositores barrocos: Scarlatti y Bach. Aunque Händel había nacido en Alemania, casi toda su carrera la desarrolló en Inglaterra. Allí fue aclamado por el público y por la realeza. Además de prestar sus servicios como compositor real, consiguió una subvención para crear la Royal academy of music que aún hoy sigue siendo una escuela de referencia a nivel mundial.

En 1749, el rey Jorge II le encargó a Händel la creación de una música para acompañar un espectáculo de fuegos artificiales. Este espectáculo tenía como fin celebrar la firma del tratado de Aquisgrán, un acuerdo entre Inglaterra, Francia y Holanda, que traía por fin la paz a Europa, después de los problemas causados por la guerra de sucesión española. El espectáuclo iba a haber sido grandioso, con muchos efectos especiales, pero todo salió mal. El espectáculo se desarrolló en un parque, pero ese día llovió. Además, la iluminación fue pobre y la maquinaria que dirigía los fuegos estaba mal ajustada, por lo que el escenario terminó incendiándose. Entonces el que había diseñado el escenario agredió al artificiero y, celebrando la paz, empezaron a pelearse. Al final los dos fueron a la cárcel y el único elemento del espectáculo que funcionó bien fue la música.

Händel había elegido una forma de suite, con seis movimientos, para una orquesta más parecida a una banda militar que a una orquesta. Evidentemente necesitaba instrumentos que se escucharan cuando los fuegos artificiales estuvieran explotando, y utilizó por tanto, muchos instrumentos de viento metal y de viento madera, pero no había cuerdas, y también tuvo una presencia importante, obviamente, la percusión. La estructura de la pieza era la de una suite, en seis movimientos. Comienza con una obertura, una bourrée, dos piezas alegóricas la paz y la alegría y dos minuettos para terminar.

Y de todo esto, el que mejor parado salió fue Händel, ya que el espectáculo no hizo sino crecer aún más su fama.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails